Consejos eficientes para tratar y eliminar desechos eléctricos

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A diario la mayoría de nosotros utilizamos un gran número de aparatos eléctricos y electrónicos y muy a menudo entramos en contacto con las baterías que los alimentan o con otros componentes. Como consecuencia del propio uso, del ciclo de vida de estos aparatos (con o sin obsolescencia programada) o de posibles averías, muchas veces nos encontramos con la duda de cómo reciclar o eliminar los restos de tal o cual aparato o componente. ¿Nos acompañas  a repasar algunos puntos clave?

Pilas

A pesar de cada vez se utilizan menos (o que en muchos casos han evolucionado), las pilas y baterías similares son uno de los residuos eléctricos más dañinos que existen. El mercurio es uno de los componentes más habituales en la mayoría de ellas (aunque cada vez menos, sustituido por el litio, por ejemplo) y también el más dañino.

Cuando se agoten, si no son recargables, debes localizar contenedores o puntos de reciclaje especiales (en tu ayuntamiento pueden informarte) para que las eliminen de la forma menos nociva posible.

Por otro lado, es importante que evites guardar un aparato que no utilizas con las pilas puestas, ya que además de otros problemas, estas pueden “sudar” y verter sus sustancias químicas, poniendo en riego tu salud y el funcionamiento del propio aparato. Y antes de tirar un aparato viejo que funcione con pilas y todavía las tenga dentro, procura quitárselas.

Bombillas y fluorescentes

En este caso también existen puntos de recogida especiales para deshacernos de ellas cuando no funcionan, aunque no están tan extendidos como en el caso de las pilas.

En todo caso, si se nos funden no hay mayor problema, simplemente procurarles un buen reciclado, pero si se nos rompen en casa la cosa se pone un poco más seria, sobre todo sin son bombillas de bajo consumo o fluorescentes.

Esas dos fuentes de iluminación son, con el permiso de los leds, de las más eficientes, pero también son las que contienen más metales y gases contaminantes, en especial nuestro archienemigo, el mercurio. Para eliminar los restos de cualquiera de las dos lo mejor es, ante todo, ventilar bien la habitación, actuar deprisa y hacerlo con una escoba, nunca con el aspirador, puesto que contribuiría a esparcir los gases nocivos. Y con los restos, al punto de reciclaje más próximo.

Electrodomésticos, ordenadores, impresoras…etc.

Puede que con estos tengas más claro qué hacer ya que en algunos casos es imposible tirarlos a la basura convencional. Cuando se estropean definitivamente (normalmente les damos varias oportunidades) se llevan al punto de reciclaje más próximo aunque sólo sea por evitar que ocupen espacio en casa.

Es muy importante darse prisa en hacerlo y sobre todo evitar dejarlos junto a los contenedores de basura habituales (algo más común de lo que nos creemos) y te explicamos por qué.

La mayoría de los aparatos que utilizamos a diario contienen elementos como plomo, carbono, silicio, cobre o manganeso, entre muchos otros. Si la avería que tienen provoca que alguna de estas sustancias estén en contacto directo con el aire que respiramos (o con el agua de nuestra zona si los dejamos en el exterior) las consecuencias pueden ser bastante nocivas aunque no las notemos de forma inmediata.

Como decíamos estos son sólo algunos puntos importantes dentro de un tema muy extenso del que te pueden dar mucha más información en el punto limpio de tu ciudad. ¡Esperamos que te lo tomes en serio!

 

 

 

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