Cuánto gastamos en electricidad y cómo reducirlo

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“¿En qué se me va el dinero?” Ésta debe ser una de las preguntas que más a menudo se hacen el hombre y la mujer modernos. El coste de la vida incrementa año tras año y dejando de lado que ese incremento sea más o menos excesivo, la mayoría de nosotros vamos pagando sin plantearnos mucho más. Aunque en principio no podemos luchar contra el precio de las cosas, si está en nuestra mano consumir menos. Y sí, ahorrar en tu factura de la luz es posible.

Un par de números

Según un estudio elaborado por Fintonic (web de gestión de finanzas personales) el 31 de diciembre de 2013, en España los suministros del hogar suponen unos 85 euros mensuales, de media.

De esa cantidad el gas y la electricidad son los que se llevan una mayor parte del pastel, con una media mensual de 83 € en Extremadura (la más alta) y de 57€ en las Islas Canarias ( la más baja).

En estas cantidades pueden intervenir varios factores, no sólo el precio base de los conceptos facturados. En la electricidad uno de ellos puede ser el clima de cada región, que hará que las facturas de los andaluces, en general, sean más caras en verano y las de la parte norte de la península aumenten en invierno.

Fijarnos en ese tipo de cosas puede ayudarnos a ahorrar pero hay otras medidas que podemos tomar para controlar nuestro consumo eléctrico.

 Los 10 mandamientos del ahorro doméstico

Seguro que hay más y que cada uno tiene los suyos pero estos son nuestros básicos:

1. Revisa tu potencia contratada para ajustarla a tus necesidades, evitando pagar de más en el término fijo. Por cada kW reducido ahorrarías unos 61 euros anuales.

2. Según como consumas, considera cambiar a tarifa con discriminación horaria. Si haces o puedes hacer a partir de un 30% del consumo diario en el horario valle (el más barato) ya te sale a cuenta. Dependiendo de cada caso es posible ahorrar hasta un 50% en la factura.

3. Standby: es una de las “sanguijuelas” energéticas de muchos suministros. Utiliza regletas para apagar completamente los aparatos que no puedan apagarse del todo por sí mismos. Hacer esto supone ahorrarte en un año la factura de un mes, aproximadamente.

4. Iluminación: Adapta la iluminación de tu hogar a cada momento y elige la bombilla adecuada para cada zona, si es posible de bajo consumo.

5. Calefacción eléctrica: aísla adecuadamente puertas y ventanas para evitar que el calor se pierda y que el frío entre.

6. Aire acondicionado: procura no bajar de los 25ºC y apágalo unos 30 minutos antes de salir de casa. El frío residual será más que suficiente para ese rato.

7. Nevera: No pongas alimentos calientes dentro de la nevera, subirás la temperatura e impedirás que el resto de cosas se enfríen correctamente. Cuando descongeles hazlo pasando el alimento a la nevera en lugar de dejarlo fuera, de esta forma el aparato aprovecha el frío que desprende.

8. Lavadora y lavavajillas: Siempre que sea posible, utiliza programas cortos de lavado en frío.

9. Cocina: aprovecha el calor del horno o el de la vitrocerámica para cocinar varias cosas a la vez (o una después de otra) y apágalos un poco antes de lo necesario para que los alimentos se acaben de cocinar con el calor residual.

10.  Electrodomésticos en general: normalmente eso de que un aparato gasta más al ponerlo en marcha que dejándolo encendido constantemente aunque a menor potencia (el ejemplo clásico sería la calefacción) es una leyenda urbana.

Algunos de estos consejos parecen demasiado simples como para que notemos sus efectos pero la guerra del ahorro se gana a base de pequeñas batallas ; )

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