Domótica eléctrica: cómo jugar a ser Dios con tu luz

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Desde tiempos inmemoriales al ser humano le ha gustado eso de controlar todo lo que pasa a su alrededor, esté o no en su mano. De los complejos sistemas de previsión meteorológica a pequeñas bendiciones del día a día como el mando a distancia de la tele, está claro que poco a poco lo hemos ido consiguiendo.  La domótica es la tecnología que nos permite controlar, a distancia, lo que pasa en nuestro pequeño universo: nuestra casa. Sin duda la electricidad es una de sus protagonistas y para muestra estos dos ejemplos.

 Controla tu casa desde el móvil

Lo mejor de controlar la electricidad de tu hogar a distancia es que no sólo te hace más “poderoso”, sino que además te ayuda a ser mucho más eficiente.

Controlar nuestro consumo eléctrico en tiempo real y poder regularlo a distancia según lo necesitemos puede ser la clave de la eficiencia y con ella del ahorro. Ya habíamos visto aplicaciones para controlar el consumo desde internet pero existen dispositivos que, además, nos permiten programar el funcionamiento de nuestros aparatos eléctricos.

Uno de los ejemplos más novedosos es un proyecto español llamado Wattio que consta de cuatro dispositivos: Bat, un monitor que se conecta al cuadro eléctrico; Pod, un adaptador para los enchufes, Thermic, un termostato y Gate, un panel de control al que podemos acceder desde nuestro móvil o nuestro ordenador.

¿Y qué podemos hacer con todo esto? Pues además de controlar cuánto consumen nuestros aparatos eléctricos, podemos automatizar su encendido y apagado para conseguir cosas como evitar el stand by o programar la calefacción sólo para cuando la necesitemos.

 El huevo que todo lo ve

Su nombre es EnergyEgg, tiene forma de huevo pero no es de origen animal, sino puramente tecnológico. Este dispositivo apaga los aparatos que elijamos si no los utilizamos en un tiempo determinado que puede programar el usuario, todo ello gracias al control de movimiento.

Por ejemplo, si estamos viendo la tele, salimos un momento al rellano a charlar con nuestra vecina y ese momento se convierte en una hora, pasará lo siguiente: el huevo, al no detectar movimiento durante el tiempo que hayamos estipulado, enviará una señal al enchufe de la tele, al que previamente habremos puesto un adaptador que recibirá la señal y cortará la corriente en ese punto.

Tiene el detalle de avisarte antes de hacerlo para que puedas moverte un poco y evitar el apagado si es que estabas allí pero demasiado quieto.

Como ves, cada vez tienes menos excusas para despilfarrar la electricidad que no necesitas ya que estos dispositivos, a parte de parecer divertidos de utilizar nos prometen un ahorro considerable en nuestra factura y una vida un poco más fácil, ¿Qué más queremos?

 

 

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