Efectos secundarios de la reforma energética: la industria papelera en el punto de mira

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El verano de 2013 nos trajo más calor que el que estamos dejando atrás y las medidas más radicales de la reforma eléctrica, con las que el Gobierno nos pilló a todos por sorpresa. Un año después, entre cambios de facturación, subidas y modificaciones en el cálculo de las pérdidas, (el hit más reciente de este “recital”) comprobamos que más allá de lo que se han resentido nuestros bolsillos al pagar la factura de la luz, la reforma trae consigo efectos secundarios. Estos son algunos de los que han afectado a la industria del papel.

El doble papel de esta industria

Vale, el juego de palabras es facilón pero viene que ni pintado. Y es que las fábricas de papel no sólo producen este material tan necesario, sino que además la mayoría de ellas también generan electricidad.

Son grandes consumidoras energéticas pero lo compensan produciendo energía mediante cogeneración (obtención de energía eléctrica y térmica simultáneamente). Lo hacen a partir de biomasa (combustible biológico) que en su caso son los residuos de madera y derivados resultantes de la producción de papel. De hecho esta industria va a la cabeza en el uso de este tipo de combustible renovable, que supone el 35% de toda la energía que necesita el sector, mientras que el 65% restante lo aporta el gas natural.

Además de su sostenibilidad en este aspecto, la potencia instalada en cogeneración por parte de todo el sector papelero es de 1135 megavatios, con los cuales aporta excedentes al sistema (la energía que le sobra). Y por si eso fuera poco generan una materia prima en alza, el papel reciclado, siendo España el segundo país de la UE en el que más papel recicla, el 70 % del que se consume.

¿Cómo le está afectando la reforma?

Las trabas económicas (y de todo tipo) que la reforma está ocasionando a las industrias renovables y de cogeneración están poniendo en peligro este equilibrio, así como la competitividad del sector en otro de sus puntos fuertes, la exportación.

La cifra es impactante: según Aspapel, la patronal del sector, la reforma eléctrica le supondrá a la industria papelera un impacto de unos 150 millones de euros.

Y esto sólo en coste directo, ya que como decimos más arriba, advierten de que las inversiones futuras de las compañías que operan en todo el país podrían verse comprometidas.

Esto es especialmente perjudicial si tenemos en cuenta que la industria papelera da trabajo a 17.075 personas de forma directa y a unas 85.000 de manera indirecta, siendo (hasta ahora) una de las que mejor se ha enfrentado a la crisis.

La reforma energética ha frenado en seco esta brillante progresión y ya se empiezan a notar sus efectos, con el cierre de fábricas como la de Torraspapel en Sarrià del Ter, Catalunya.

Sólo cabe esperar que los responsables de la reforma se den cuenta de la dimensión de sus efectos colaterales e intenten buscar otro camino. Desde HolaLuz.com, como siempre, os mantendremos informados de cualquier cambio.

 

 

 

 

 

 

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