El espacio: la última frontera eléctrica

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Permitidme la “licencia friki “ del título para introducir un tema realmente apasionante: la electricidad en el espacio. A pesar de que la carrera espacial lleva muchos años en marcha, a estas alturas la exploración de nuestra última frontera todavía guarda un montón de incógnitas sin despejar. Hoy vamos a fijarnos en algo que nos toca de cerca,  diferentes avances en la generación y almacenamiento de electricidad “allá arriba”.

Energía solar para pasar la noche en la Luna

¿A que no parece un mal plan? Y si es posible pasarlo con electricidad, mejor. Porque aunque creáis que no, en la Luna no siempre es de noche y cuando ésta llega a la parte del satélite que da la espalda al sol, la temperatura baja hasta unos  -150 grados. Exacto, algo peor que Burgos en Diciembre y con la particularidad de que durante el día se alcanzan temperaturas de unos 100 grados (positivos).

Por si ese abismal contraste fuera poco, hay que tener en cuenta que la noche lunar dura unos 14 días terrestres. Todo esto supone un gran reto energético para las próximas expediciones tripuladas que quieren enviarse allá arriba en 2020. El funcionamiento de los equipos y vehículos espaciales podría verse afectado por la diferencia térmica y las naves necesitarían por lo tanto una gran fuente de energía para poder cubrir todas sus necesidades.

En este punto,  la unión de un equipo de científicos estadounidenses con otro de investigadores de la Universidad Politécnica de Catalunya proponen los siguiente: un sistema que aprovechará la energía solar del día para generar energía durante la larga noche lunar.

¿Y cómo piensan conseguirlo? Pues cubriendo parte del suelo lunar con aluminio,  de forma que se convierta en una gran masa térmica que capte los rayos solares. El aumento de temperatura generado será conducido hasta un motor, que obrará la magia. Energía creada in situ aprovechando los recursos del lugar y evitando así tener que transportar pesadas baterías. ¡Bravo!

Paneles solares espaciales por radio

Esta segunda propuesta suena más a ciencia ficción, si cabe. Se trata de un satélite en órbita terrestre lleno de paneles solares que capturarían la energía del astro rey para transmitirla por radio a la Tierra. Sí, por radio.

PGE (Pacific Gas & Electricity) y Solaren son las compañías responsables del proyecto. Aafirman que una sola de estas centrales solares espaciales, operativa las 24 horas al captar luz del sol permanentemente, podría producir electricidad suficiente para suministrar energía a entre 250 y 500.000 viviendas en 2016. Energía 100% verde, además.

La “piel energética”: electricidad espacial biológica

Esta tercera propuesta (que son varias) no baja el nivel de sofisticación, más bien lo aumenta. La lidera Mathew Silver, director de los laboratorios IntAct en Cambridge, Massachusetts.

Consiste en utilizar sistemas biológicos para generar fuentes de energía eléctrica, compuestos por microbios que liberan electrones en su metabolismo, bacterias fotosintéticas o incluso proteínas del oído humano que convierten las vibraciones en energía eléctrica.

La “piel energética” (powerskin) sería una fina película compuesta por proteínas biológicas de este tipo que podrían ser “cultivadas” en el espacio según las necesidades.

Estas son sólo tres muestras de innovación en el campo de la electricidad espacial que refuerzan aquel famoso slogan: “El ser humano es extraodinario”.

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