Electricidad y medicina III: los avances actuales más futuristas

Electricidad y medicina

De quienes te trajeron los orígenes de esta tormentosa relación (de Frankenstein al desfibrilador), los mismos que luego te hablaron de la electroterapia, llega… el presente y el futuro de la electricidad aplicada a la medicina. Hoy, para celebrar el Día Mundial de la Salud, vamos a repasar algunos avances médicos directamente relacionados con la electricidad,  algunos en fase de desarrollo y otros ya en pleno uso.

Ojos electrónicos

Así de futurista pero tan real como unas lentes de contacto. Este pequeño gran avance (lo de pequeño sólo lo digo por el tamaño) empezó a desarrollarse en el MIT (Instituto de Tecnología de Massachusetts), allá por 2009.

Se trata de unos implantes que llevan una microcámara y un microchip incorporados y que se “instalan” junto al globo ocular. La microcámara, es capaz de transmitir imágenes en forma de impulsos a las terminaciones nerviosas del ojo, de forma que pacientes con ciertos niveles de ceguera pueden llegar a ver, aunque sea parcialmente.

Lo mejor es que el implante se alimenta con electricidad generada a partir del calor humano de su portador y además tiene una duración de 10 años.

Implantes cerebrales con mando a distancia

Tal cual, tan literal como suena y muy similar al caso anterior. La terapia DBS (Deep Brain Stimulation, es decir, Estimulación Cerebral Profunda) funciona desde finales de los años noventa, aunque es en esta última década cuando se está consolidando.

Consiste básicamente en eso, en una estimulación de determinadas áreas cerebrales para conseguir inhibir ciertos síntomas de algunas enfermedades como el Parkinson, el temblor esencial, el síndrome de Tourette, las depresiones agudas o los dolores crónicos.

Esto se lleva a cabo mediante la “simple” instalación quirúrgica de un dispositivo que cuenta con electrodos situados en las partes adecuadas del cerebro, al que envía los impulsos eléctricos que obran el milagro. En ocasiones se alimenta con una batería que también se lleva implantada dentro del cuerpo y en determinados casos cuenta con un mando a distancia gracias al cual el paciente puede controlar todo el aparataje. Biónica al servicio de la calidad de vida.

Casco antidepresivo

Este es uno de los avances más recientes en su campo, aunque por el nombre “amateur” suene algo medieval.

Todo parte de un estudio de 2012 que llevó a cabo la Universidad Médica de Carolina del Sur, en el que consiguió demostrar que con la ayuda de un campo magnético es posible aliviar ciertos síntomas de los pacientes con depresión.

Probaron el casco electromagnético en 190 pacientes afectados por esta enfermedad y se observó una clara mejoría en un 14% de los participantes. No parece un número demasiado impactante pero dada la dificultad para tratar este tipo de enfermedades, lo es y mucho. Hoy en día se sigue avanzando en esta misma línea en Universidades como la de Odense, en Dinamarca, dónde estudian la aplicación de estos cascos en el tratamiento de pacientes con Parkinson.

Como siempre no están todos los que son, por suerte hay más avances médicos relacionados con la electricidad pero estos son algunos de los más sorprendentes. Esperamos que lleguen todavía más lejos :)

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