La abuela tiene un máster en Eficiencia Energética (II) -Especial verano-

Eficiencia Energética en verano

Hace unos meses, con la vuelta al cole tras las vacaciones estivales, os presentábamos a nuestra abuela. Se trata de una de nuestras asesoras más fiables y si en aquella ocasión nos mostraba trucos básicos para ser más eficientes y ahorrar en nuestra factura de la luz en general, en esta segunda entrega se centrará en el ahorro durante el verano. Lo tenemos a la vuelta de la esquina, así que procurad que no se os escape nada, allá va otra de sus clases magistrales.

Cocinar fuera de la cocina

O como mínimo, fuera de los fogones, la “vitro”, el horno…Está claro que en verano el cuerpo nos pide platos frescos y ligeros y eso deja bastante al margen a todo este tipo de aparatos que fríen, cuecen y hornean, ayudándonos a ahorrar electricidad casi sin darnos cuenta.

Para la abuela, el gazpacho se convierte en una especie de religión y tan sólo necesita su paciencia de santa para pelar y partir todos los ingredientes y un par de minutos de batidora. Las ensaladas, salpicones y demás delicias en frío se hacen dueñas de su mesa y no faltan ni un sólo día desde junio hasta septiembre. El día que le apetece algo caliente y elaborado, aprovecha para cocinar varios platos o hacer mucha cantidad y congelar lo que le sobra.

A parte de ser una cocinera estupenda, algo de serie en todas las abuelas, es una cocinera eficiente. Ya desde los consejos para cocinar en primavera que nos dió hace unas semanas veíamos que apuntaba maneras de cara al verano.

“Acondicionamiento” del aire casero, el mejor

No es necesario copiar en casa el ambiente casi polar que tienen algunos centros comerciales y medios de transporte público en verano. Nuestra abuela pasa los días más calurosos divinamente gracias a medidas sencillas con las que le basta y le sobra para mantener su casa fresca.

En lugar de aire acondicionado invirtió en un buen toldo y unas cortinas translúcidas que mantienen su soleado patio al margen del resto de la casa, con colores claros que evitan que se sienta “encerrada” y al mismo tiempo aislan el calor. A primera hora de la mañana ventila la casa y deja que se refresque cuándo el aire todavía no es caliente. En pleno agosto cierra las ventanas a cal y canto y enciende un pequeño ventilador durante un rato, a primera hora, de forma que mantiene una temperatura bastante fresca durante gran parte del día.

Aun así, está claro que no todas las casas son iguales y que en más de una un poco de aire acondicionado tradicional es casi indispensable. Eso no es excusa para dejar de pone ren práctica la eficiencia energética, ya que manteniendo una temperatura mínima alrededor de los 24ºC, teniendo puertas y ventanas cerradas y en general utilizando estos aparatos en su justa medida, sólo cuándo los necesitemos, tendremos una casa fresca a bajo coste.

Seguro que todos creemos que nuestra abuela es la mejor pero…¿Es también la más eficiente? ¿Lo son sus nietos? Si conocéis más trucos de abuelas eficientes, os animamos a explicárnoslos en comentarios.

 

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