La abuela tiene un máster en Eficiencia Energética (III) -Especial ahorro navideño-

Especial ahorro navideño

Como ya sabrás si nos lees de vez en cuando,la abuela de HolaLuz.com es una de nuestras consultoras predilectas. A ella la lo de la eficiencia energética le venía con el carnet de abuela. Hasta ahora nos ha dado consejos generales sobre ahorro energético y sobre eficiencia en los meses de verano, y hoy ha llegado el turno de la eficiencia navideña.

Noche buena, ahorro mejor

Tenemos el pistoletazo de salida de las fiestas a la vuelta de la esquina. La noche del 24 de diciembre, Nochebuena, es la primera cita del calendario navideño y puede ser tu primera oportunidad para empezar tus navidades eficientes.

Cada año, la abuela nos recuerda que cuando vivía en el pueblo, la tarde del 24 todo el mundo llevaba sus “amasijos” a hornear al único horno del lugar. Masas de mantecados, de pan e incluso fuentes con asados de carne listos para preparar y delicias similares se mezclaban en los dominios del señor panadero, de forma que en pocas horas todas las casas tenían su cena y sus dulces navideños salidos del mismo horno.

La moraleja de esta historia es que puedes repetirla a pequeña escala. Si vas a utilizar el horno para el segundo plato, por ejemplo, aprovecha para hacer tu propio pan al mismo tiempo o el postre o unas galletas navideñas para el desayuno del día siguiente…Y eso es aplicable a todas las comilonas que te esperan.

Las uvas, con velas

La noche del 31 de diciembre, Nochevieja, es otra de las fechas señaladas. La abuela nos sugiere que este año pongamos patas arriba la tradición de comernos las 12 uvas (es muy alternativa) apagando todas las lámparas de casa y tomándolas a la luz de las velas.

Eso sí, la tele puesta para seguir las campanadas en directo, si puede ser dónde las dé el señor de la capa (palabras textuales).

Guateque de Nochevieja

Una vez empezada la fiesta post-campanadas el ahorro se vuelve un poco más difícil, pero nuestra consejera, en su sabiduría, nos recuerda que siempre es posible ser mínimamente eficientes.

Por eso rememora los guateques o “bailes” caseros de cuándo era joven y me cuenta que a menudo tenían que hacerlos a la luz de las velas (volvemos al tema). Yo le digo que me parece ideal y que en mi fiesta, al menos cuando toque bailar “agarrao” vamos a aprovechar las velas de las campanadas para crear ambiente.

Pero ahí no acaba la cosa, ya que también podemos ahorrar en la electricidad que no genera luz. Volviendo al baile del pueblo, nuestra consejera se acuerda de que al no tener neveras, aprovechaban el frío invierno rural para dejar las bebidas al raso y así mantenerlas bien fresquitas. ¿Y si apagamos un par de horas la nevera y copiamos ese sistema? En ese tiempo, si no la abrimos, el frio acumulado mantendrá el resto de alimentos, así que no hay excusa para no probarlo.

¿Cómo lo ves? ¿Le hacemos caso a la señora?

 

 

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