La abuela tiene un máster en Eficiencia Energética (V) -Una infancia eficiente-

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Los viernes por la tarde metemos un pie en el fin de semana y en HolaLuz.com, cuando nos visita la abuela Eugenia, entramos de cuerpo entero en él a eso de las cinco de la tarde. Como sabéis, esta señora, además de ser la abuela oficial de HolaLuz.com, es nuestra asesora energética más fiable. Hace unas semanas pudimos conocer cómo era un día en su vida y hoy vamos a hacer un pequeño viaje en el tiempo, hasta su infancia. ¿Os apuntáis?

Los veranos de la pequeña Eugenia

La pequeña Eugenia vivía en un pequeño pueblo del centro de Castilla la Mancha y tenía esa carita inocente que véis en la foto (la de dentro del sello no, la otra).

En esa zona del país los veranos eran tremendamente calurosos de día y bastante frescos por la noche y a primerísima hora de la mañana, por lo que los días de nuestra protagonista, energéticamente hablando, transcurrían más o menos así:

– Al levantarse y al acostarse Eugenia ayudaba a su madre a abrir las puertas y ventanas de su casa para mantenerla fresca durante las pocas horas de “frescor” que tenían en aquellos meses. Era una especie de misión que procuraba cumplir en el menor tiempo posible.

– Durante toda la mañana jugaba con sus amigas a todo tipo de juegos inventados en los que la electricidad no intervenía para nada, pero sí la energía. Por ejemplo, si tocaba jugar a las cocinitas utilizaban un sistema ideado por ella, una especie de cocina solar, a su manera. A simple vista no era más que una caja de cartón con una tapa de cristal dentro de la que colocaban unos huevos que se llevaban de casa a escondidas…pero entonces el sol castellano de pleno agosto obraba su magia y se encargaba de prepararles un suculento plato a las niñas.

Los inviernos de la pequeña Eugenia

En invierno, de la misma forma que cierta actriz no pone excusas para cuidar sus defensas, Eugenia no las ponía para seguir siendo eficiente:

– Repetía la misión veraniega pero esta vez cerrando todo a cal y canto para evitar cualquier fuga de calor casero.

– Ayudaba a su padre a colocar la leche y otros alimentos perecederos en un cobertizo al raso para mantenerlos frescos en una “nevera natural”.

Aprovechaba las ascuas de la estufa para que su madre calentara un vaso de leche para ella y su muñeca antes de ir a dormir.

Como véis Eugenia apuntaba maneras desde muy pequeñita, una actitud eficiente que se ha conservado en la abuela adorable que es hoy en día. Y cierto es que en el pueblo ella tenía acceso a poca o ninguna electricidad pero pensadlo un momento, ¿No podríamos copiar o adaptar alguna de sus ideas hoy en dia, aunque fuera de vez en cuando?

 

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