La Guerra de las Corrientes: luchando por la paternidad de la luz

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Parece el título de una película de Michael Bay, pero es el épico nombre que se le dió al enfrentamiento entre dos de los padres de la electricidad: Nikola Tesla y Thomas Alva Edison. Digo dos de ellos porque aunque el “padre original” es casi sin lugar a discusión William Gilbert, Tesla y Edison fueron los principales responsables de la madurez de la criatura. Ambos son inventores y dedicaron sus vidas a patentar prácticamente todas las cosas eléctricas que te rodean, teniendo algún que otro roce por el camino.

Los inicios del conflicto

Aunque Gilbert y otros llevaban desde el siglo XVI investigando sobre el tema, la creación de un mercado de generación y distribución de energía eléctrica, no tuvo lugar hasta finales del siglo XIX.

El pistoletazo de salida (al menos de cara a la galería) lo dio la presentación de la lámpara de Edison en la Exposición Mundial de París de 1881. A partir de entonces el interés por desarrollar las posibilidades de esta nueva fuente de energía no hicieron más que crecer y las centrales eléctricas se multiplicaron rápidamente tanto en Europa como en Estados Unidos.

A partir de ahí la generación y distribución se dividió en dos bandos enfrentados:

  • El de Tesla:

– Su corriente: apostaba por un sistema basado en la corriente alterna (C.A), que es el que ha llegado hasta nuestros días.

– Su mecenas: George Westinghouse, un rico empresario que en 1886 fundó la distribuidora Westinghouse Electric, principal competidora de General Electric.

  • El de Edison:

– Su corriente:  él trabajo con la corriente continua (C.C)

– Su mecenas: J.P. Morgan, que junto a Edison y otros fundó General Electric.

El argumento principal del primer bando contra el segundo era que la corriente continua era poco adecuada para adaptarla al consumo de viviendas y empresas y para transportarla, a diferencia de la corriente alterna cuyo voltaje se podía elevar con transformadores, lo cual permitía transportar la energía con pérdidas mínimas, de forma más económica y eficiente.

A su vez el bando de Edison tenía a su favor un mayor reconocimiento público, en parte porque el inventor había ganado la mayoría de las batallas de patentes de multitud de aparatos eléctricos.

 Vencedores y vencidos

Algunos de vosotros echasteis en falta que el pasado Día del Padre resaltáramos el papel de Edison en la paternidad de la electricidad. Nos referíamos más bien a la paternidad de la bombilla pero estamos con vosotros, Tesla es el gran olvidado en todo este tema.

Lo cierto es que una vez terminada la Guerra de las Corrientes podemos hablar de cierto equilibrio entre ambos bandos. ¿Por qué? Pues porque a nivel de tecnología, la apuesta de Tesla, la corriente alterna, fue la que acabó triunfando, siendo la que utilizamos actualmente gracias a su eficiencia.

Y por otro lado Edison tuvo su parte del pastel llevándose los beneficios de patentes eléctricas importantísimas como la de la bombilla, a parte del reconocimiento público oficial, en detrimento del olvido de Tesla, que como sabéis no acabó demasiado bien.

Ambición, codicia, genios, injusticias, revoluciones tecnológicas…como veis no es una película pero tiene todos los ingredientes del mejor thriller. Sea como sea, tuvimos la gran suerte de que fuera una realidad, ¿No os parece?

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