Los coches de Google Street View y otras formas innovadoras de medir la contaminación

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Que Google es una de las empresas más innovadoras del mundo en prácticamente todo no es nada nuevo. Lo realmente interesante es saber que el gigante no está solo y que existen muchísimas alternativas de todos los tamaños para hacer de éste un mundo mejor y más sostenible de forma concreta y real. Hoy nos fijaremos en cómo los coches de Google Street View miden la contaminación del aire, como lo hacen los empleados de Correos en Málaga o cómo se detectan sustancias contaminantes en el agua gracias a unos curiosos mejillones artificiales.

Los coches de Google Street View

Empezamos por quienes tienen más visbilidad. El gigante tecnológico da ejemplo apostando por la energía verde en sus oficinas y ahora, además, con un proyecto que permite medir la contaminación atmosférica.

Algunos coches de Google Street View han sido equipados con un sistema de sensores que, aprovechando el mapeo que llevan a cabo estos vehículos, miden la calidad del aire calle a calle. El proyecto, liderado por Joshua Apte, profesor de la Universidad de Texas, junto a Google, Aclima (empresa desarrolladora de los sensores) y Environmental Defense Fund (EDF), promete ser mucho más fiable y útil que los aparatos de monitoreo del aire tradicionales, gracias al nivel de detalle que ofrece.

Y es que a diferencia de sistemas estáticos que miden la contaminación en áreas de 150 a 300 km2, este sistema móvil hiperlocal puede medir la contaminación del aire en cuatro o cinco ubicaciones dentro de cada manzana. Las primeras pruebas, realizadas en Oakland, California, han revelado no solo que los niveles de contaminación de cada ubicación son muy superiores que los de los monitores oficiales de la ciudad, si no que, además, dentro de una misma manzana, la calidad del aire puede variar enormemente.

Este nivel de detalle ayudará enormemente a saber cuales son los efectos de la contaminación en la saludo de los habitantes de una ciudad para intentar evitarlos. Como siempre, la información es poder y desde luego queda claro que el coche eléctrico “normal” no tiene la exclusividad de la eficiencia energética.

Los sensores en los carros de Correos de Málaga

Bastante más cerca aunque algo más lejos en el tiempo ( el piloto se lanzó en 2015) nos queda esta iniciativa en la que el Ayuntamiento de Málaga, Correos y la startup local Urban Clouds unieron fuerzas.

El proyecto ‘Correos Urban Mobile Sensor’, en este caso también destinado a medir la contaminación del aire de forma local, se basó en instalar sensores en los carros de reparto utilizados por los empleados de Correos en la capital malagueña.

Unos 30 carteros participaron en el programa piloto, que consistía en llevar instalados en sus carros dispositivos móviles SmartCityBox que medían en tiempo real gases nocivos como gases nocivos CO, NO2, O3 y PM 2.5 y PM 10, mientras los carteros hacían su reparto calle a calle.

La idea es que estos datos pasen a estar disponibles para los ciudadanos y para el Ayuntamiento de Málaga en una plataforma, permitiendo a ambos tomar medidas al respecto tanto a nivel particular como del conjunto de los habitantes. Una forma estupenda de aprovechar algo que ya se hace, ¡máxima eficiencia!

 

Los mejillones artificiales del Instituto Español de Oceanografía (IEO)

Y seguimos en España pero cambiamos aire por mar. En 2012 un grupo de cientóficos del Instituto Español de Oceanografía (IEO) idearon unas piezas de resina sintética que imitaban la alimentación de mejillones, ostras y similares (sin tener en cuenta para nada su aspecto).

Estos animales filtran el agua del mar para extraer sus nutrientes y con ellos, también metales o compuestos orgánicos como los hidrocarburos. Aunque los que están destinados al consumo humano son controlados para evitar que se expongan a sustancias nocivas, los investigadores han utilizado grupos de ejemplares para controlar la presencia de dichas sustancias en el agua desde hace un par de décadas.

El proyecto del IEO propone sustituirlos por estas piezas, llamadas mejillones artificiales, una idea más respetuosa, además de más controlable y eficaz. Estos dispositivos retienen los metales contaminantes en la resina, manteniéndose fondeados de uno a seis meses, para luego ser extraídos y analizados, a fin de conocer los niveles de contaminación del agua. Una solución genial para imitar a la naturaleza respetándola, no te parece? :)

Ese, precisamente, es el objetivo principal de la sostenibilidad y por tanto de algo que nos toca de cerca, como es la energía verde. Y es que si la naturaleza nos da energía ilimitada cuyo aprovechamiento no daña al planeta, en Holaluz creemos que lo más lógico es centrarnos en ella.

 

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