Luces y sombras de la eficiencia energética

La eficiencia energética es de ese tipo de cosas que conocemos de oídas pero que  a veces no sabemos muy bien cómo explicar. Al mismo tiempo es algo que suena positivo y que nos lleva a pensar en conciencia medioambiental y ese tipo de valores, pero no es tan popular como puede parecer. Como en HolaLuz.com nos va lo de desentrañar misterios y aclarar temas, hoy vamos a aplicarnos con éste.

 ¿Qué es la eficiencia energética?

Es el nombre que le damos al conjunto de medidas que se toman para conseguir optimizar la energía, de forma que su consumo disminuye pero se consigue el mismo resultado final.

En resumen, es el arte de conseguir lo mismo, con menos. Menos coste (para el que consume y/o para el que genera energía), menos impacto medioambiental y mayor seguridad.

Luces

Como decimos, a priori parece que este tema solo pueda tener un enfoque positivo. Los principales aspectos que le aportan esa positividad y animan a apostar por la eficiencia serían:

– Todos podemos beneficiarnos del ahorro de energía.

– Es la forma más eficaz de reducir las emisiones de CO2.

– La mayor parte de medidas tienen un efecto claramente positivo.

– Aportan una imagen positiva sobre empresas o iniciativas que la impulsan.

 

Esto último puede parecer un poco frívolo, pero en general es bastante cierto y puede ser una buena arma de convicción a la hora de apostar por proyectos energéticamente eficientes. 

Sombras

A pesar de que la parte positiva es más que considerable, os decimos lo de antes, se trata de medidas algo impopulares. ¿Por qué?

– Los resultados positivos quedan algo dispersos.

– El usuario final suele estar poco concienciado porque sus beneficios inmediatos son pequeños.

– Es más difícil medir el ahorro que el consumo.

– De cara a las empresas, las inversiones en eficiencia energética pueden ser largas de recuperar.

– Debido a la necesidad de cierta infraestructura, supone un desembolso inicial extra.

 

Estas son las “pegas” principales. Podríamos resumirlo como un problema económico, estructural y con unos beneficios que quizá queden demasiado a largo plazo.

Son razones entendibles para que la cosa se enfríe, no obstante,  todos deberíamos tomar conciencia de su importancia e intentar valorar las “luces” por encima de las “sombras”, o a pesar de ellas.

Si queréis saber cómo podéis aportar vuestro nada desdeñable granito de arena, os dejamos los consejos de la abuela (los mejores en cualquier tema, siempre) y otros apuntes generales que pueden convertiros en los más eficientes del lugar. Ánimo, ¡Que ser eficiente está de moda!

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