Máquinas de ficción con consumos de otro mundo

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Después de tantos posts serios sobre la complicada realidad del sector eléctrico, hoy, por ser viernes,  voy a daros un respiro. Os invito a escapar momentáneamente de vuestras facturas para imaginar cómo pueden ser las de otros. Y no, no hablo de la de vuestra vecina o vuestro cuñado, hablo de personas poseedoras de auténticas sanguijuelas eléctricas como las siguientes.

Está claro que no están todos los que son pero creo que ésta selección puede dar mucho de sí a la hora de imaginar facturas estratosféricas. Estos iconos tecnológicos son suficientemente míticos para que todos os hagáis una idea del quebradero de cabeza que podría suponer mantenerlas. Sí, son incluso peores que ese suelo radiante que te quita el sueño, verás:

 El Delorean, de Regreso al Futuro

Abrimos fuego con una saga mítica. ¿Y qué implica la palabra saga? Pues que este aparatejo se ha utilizado en más de una ocasión (y que nunca hay que descartar que puedan volver a utilizarlo).

Se trata de uno de los coches más míticos de todos los tiempos y aunque sus trayectos son bastante cortos (la mayoría se limitan a cruzar una plaza), en proporción, el gasto energético es enorme.

El famoso “condensador de flujo” (fluzo en España por un error de traducción), es el dispositivo más importante del coche, un capacitador que hace posibles los viajes en el tiempo. El dato es así de lapidario: requiere 1,2 GW (Gigavatios) de electricidad para funcionar, algo que es posible gracias al reactor nuclear que lleva incorporado el automóvil. Teniendo en cuenta que hablamos de viajes en el tiempo, supongo que lo vale.

La Estrella de la Muerte, de La Guerra de las Galaxias

Los números del Delorean son bastante imponentes pero ahora entramos en otra liga. Hablamos de una estación espacial de combate, una ciudad guerrera flotante de unos 160 km de diámetro.

Me faltaría blog para enumerar todos los aparatos de semejante mastodonte, pero hay uno que se lleva la palma: el superláser, el arma energética más poderosa jamás construída.

Se calcula que necesita unos 2,4×10 elevado a 23 vatios (el número tenía que ser así de friki) para funcionar y que tiene un alcance de hasta 420.000 km. Lo extraño es que las espadas le hayan robado protagonismo a un láser así, que para más detalles está impulsado por un reactor masivo de hipermateria, sea lo que sea eso.

La tele de Poltergeist

No dejamos las sagas pero cambiamos de género para hablar de un gran icono del cine de terror ochentero. Y dentro de él, el origen de todo el mal que vemos en la historia: la televisión.

Olvidad lo de la caja tonta, lo de que “ver la tele es malo” y ese tipo de milongas, aquí hablamos de una tele maligna de verdad. Y es que a través de ella los espíritus que habitan la casa de la familia Freelings se comunican con la pequeña de la casa, la dulce Carol Anne.

En la vida real la televisión no es el electrodoméstico que más consume pero en este caso  y aunque no tengo datos concretos, imagino que esto no es válido. Los kW de potencia necesarios para que varios hectoplasmas utilicen la pantalla como portal interdimensional no deben de ser pocos.

Y aquí lo dejamos, si se os ocurre algo que le haga sombra a lo anterior en la misma línea, ¡Decídnoslo en comentarios! :)

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