Obtener electricidad a partir de lo que nos sobra (I)

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Si la eficiencia energética es obtener el mismo rendimiento con menos gasto, hacerlo a base de lo que nos sobra puede convertirse en una jugada maestra. Las energías procedentes de recursos renovables, como la solar o la eólica, podrían tener una competidora que riza el rizo de la eficiencia y que aprovecha lo que nos sobra para generar electricidad. Existen varios proyectos al respecto, por lo que hoy vamos a hablaros de dos relacionados con las aguas residuales y prepararemos una segunda parte con el resto.

Aguas residuales y microorganismos

Si alguien te dijera que es posible obtener energía eléctrica a partir del agua que va parar a nuestros desagües probablemente pensarías que te está tomando el pelo.

Teniendo en cuenta esta afirmación, ¿Cómo te quedarías al saber que, además, los microorganismos presentes en ese residuo líquido multiplican su potencial eléctrico?

Pues, bien, para de desconfiar porque ambas cosas son ciertas. Ingenieros de la Universidad de Oregon, en EEUU descubrieron hace un par de años que los sistemas con aguas residuales ya existentes podían ser mejorados gracias a determinadas bacterias y que son capaces de generar 100 veces más electricidad que otros métodos.

Las bacterias oxidan la materia orgánica presente en estas aguas y en casi cualquier tipo de desecho orgánico y en ese proceso producen electrones, que se manipulan mediante células capaces de convertirlos en una corriente eléctrica.

Lo mejor es que este fenómeno tan sorprendente se conoce desde hace décadas, pero hasta esta reciente investigación no se había conseguido que la producción eléctrica de este proceso natural fuera tan alta como para poder aplicarla a nivel comercial.

Aguas residuales e hidrógeno

Aunque a veces nos parezca que todo lo bueno viene de fuera, lo cierto es que “en casa” también descubrimos cosas.

Sin ir más lejos, el pasado mes de junio el grupo de investigación GENOCOV del Departamento de Ingeniería de la UAB (Universidad Autónoma de Barcelona) sacó a la palestra un proyecto basado en la generación de hidrógeno mediante el tratamiento de aguas residuales a partir del cual producir electricidad.

No parece nada fácil, ¿verdad? No debe serlo pero por lo menos han tenido el detalle de ponerle un nombre ingenioso. La iniciativa se llama PENSAR, unas siglas que corresponden a Producción de Energía Sostenible a partir de Aguas Residuales.

El proceso propone aprovechar la energía química presente en estas aguas para producir electricidad a partir del hidrógeno generado, de forma que se minimizan los costes de tratamiento de estas aguas al tiempo que se recupera parte de la energía que se invierte en ello.

La aplicación práctica de este complejo sistema se podrá dar, una vez se demuestre su viabilidad, sobre todo en la industria alimentaria, entre otras.

Considerar las aguas residuales como desecho aprovechable para producir energía es algo muy novedoso que todavía queda un poco lejos de las centrales de biomasa y similares, pero vienen pisando fuerte.

A estas últimas las veremos en un segundo capítulo.

 

 

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