La realidad aumentada, un futuro no muy lejano para la energía

La realidad aumentada y la realidad virtual van a dejar de ser meros elementos de los relatos de ciencia ficción. Ya se están aplicando en muchos ámbitos de nuestra realidad cotidiana y prometen ser una revolución en el campo de la energía.

¿Qué es la realidad aumentada?

¿Te imaginas visitar el museo de El Prado o ver cómo quedaría en tu salón ese sofá que tanto te gusta a través de tu smartphone? Esto ya es posible gracias a la realidad aumentada (RA o AR en inglés). Se trata de un conjunto de tecnologías que permiten agregar elementos virtuales o información adicional en forma de gráficos o imágenes a nuestro entorno real. De esta manera, podemos interactuar con estos elementos que amplían la información y la percepción de nuestro entorno inmediato.

En este punto es importante distinguirla de la realidad virtual (RV o VR en inglés), dónde te sumerges por completo en un mundo virtual, mientras que con la realidad aumentada añades una capa de información a la realidad. Pongamos un símil cinéfilo: la realidad virtual sería Ready Player One y la realidad aumentada sería Minority Report. Como bien recordarás, ambas realidades requieren un hardware y software específicos. Para acceder a la realidad virtual necesitas unas gafas especiales y unos auriculares, mientras que para activar la realidad aumentada puedes utilizar simplemente tu smartphone o unas gafas diseñadas especialmente para ello, como las Google Glass.

¿Dónde se aplica la realidad aumentada?

Las aplicaciones de la realidad aumentada van mucho más allá de cazar Pokémons en modo fiebre del oro. Es una tecnología muy valiosa para muchas áreas de la ingeniería, sobre todo a la hora probar dispositivos reales y aplicar los conceptos teóricos a la práctica. Y con la expansión del internet de las cosas (IoT) y los avances en big data, la realidad aumentada tendrá un papel muy importante en el sector público (sanidad, educación, urbanismo, etc.). Permitirá mostrar información adicional conectando dispositivos, redes y grandes bases de datos para mejorar los servicios públicos existentes.

Por eso, la realidad aumentada tiene un gran potencial en el campo de la energía donde ofrece múltiples posibilidades en la accesibilidad, la formación y el mantenimiento y reparación, entre muchas otras. De hecho, muchas compañías ya la están aplicando con éxito, como hizo hace unos años General Electric, que mostraba cómo se produce la energía solar y la eólica a través de tan solo una plantilla de papel, un software y una webcam.

La posibilidad de añadir una capa de información mediante distintos dispositivos puede favorecer la accesibilidad a distintos contenidos, por ejemplo, la factura de la luz o el contador. Esto es especialmente útil para la reparación o el mantenimiento del sistema eléctrico ya que la realidad aumentada permite relacionar las imágenes en tiempo real y la posición geográfica del usuario, con metadatos asociados (contrato, facturas, datos personales). Esto puede ayudar tanto a usuarixs como a la compañía eléctrica a detectar y resolver incidencias o averías más rápidamente. Por ejemplo, ya existen algunas aplicaciones de realidad aumentada para identificar los elementos de un cuadro eléctrico.

Fuente: Fundación CTIC (Centro Tecnológico de la Información y de la Comunicación)

 

En el campo de las renovables, algunas compañías ya están aplicando la realidad virtual y aumentada en la formación de perfiles de ingeniería, con simulaciones de operativa y evaluación de seguridad laboral, así como también en la gestión de plantas. Por ejemplo, en Escocia, el laboratorio Fife College Immersive Hybrid Reality, ha usado la realidad virtual para enseñar a futurxs ingenierxs y técnicxs cómo actuar delante de un aerogenerador de energía eólica. Mediante unas gafas especiales, lxs estudiantes podían “entrar” en la parte superior de un molino marino y así descubrir cómo son las turbinas por dentro, inspeccionar la maquinaria y detectar posibles fallos. Y todo esto sin moverse del aula. Además, para que la experiencia fuera aún más realista, se incluían efectos de audio como el ruido del viento, la nieve o la lluvia. Diversos expertos del sector ya afirman que esta tecnología ayudará a reducir costes de las turbinas eólicas.

Analistas y voces expertas ya han situado la realidad aumentada como la cuarta revolución industrial. Según Statista, la suma de los mercados de la realidad aumentada y la realidad virtual pasará de los 27 mil millones de dólares, registrados en 2018, a los 209 mil millones de dólares en 2022. Indudablemente, estamos ante una tecnología con un alto potencial para transformar cualquier industria y la energía será una de ellas.

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