La Revolución de Los Tejados: generación distribuida en el mundo

Laura Benitez

La generación distribuida es el cambio de modelo energético en el que se basa La Revolución de los Tejados. Por suerte es un cambio que también está en marcha en otras partes del mundo, que ya se están beneficiando de sus efectos.

Cuando hablamos de que esta revolución es para todo el mundo, nos referimos a todas las personas, tengan o no tejado, y al planeta en general. Porque aunque desde hace tiempo (y salvo excepciones) tengamos claro que instalarnos placas solares es la solución energética más lógica, lo que de verdad nos llevará al siguiente nivel es entenderla a escala global, pensando en el beneficio común. Las smart cities (ciudades inteligentes) son grandes ejemplos de cómo estos cambios pueden mejorar la vida de toda una comunidad, aunque no son los únicos. En este post repasamos varias aplicaciones de la generación distribuida alrededor del mundo.

¿Qué es la generación distribuida?

Hoy en día gran parte de la producción energética se genera en grandes centrales, con fuentes de energía que no siempre son de origen renovable y que a menudo están alejadas de los puntos de suministro, es decir, de nuestras casas o nuestras empresas.

La generación distribuida o generación descentralizada consiste en tener muchas instalaciones pequeñas cerca de los lugares en los que se genera la energía. Por eso con La Revolución de los Tejados queremos transitar de un modelo a otro, cubriendo cada m2 de tejado con placas solares.

Si quieres sumarte, puedes hacerlo (con o sin tejado) desde aquí: ¡Súmate a la Revolucón de los Tejados!

Gracias a esta transición energética, conseguimos principalmente dos cosas:

Multiplicar la generación de energía de origen renovable, aprovechando al máximo el potencial de la energía solar. Con ello nos acercamos a un mundo que funcione al 100% con energía verde.

Ahorrar en el transporte de la energía evitando pérdidas y haciendo más eficiente todo el proceso, pudiendo trasladar ese ahorro a la factura de la luz de todos nuestros clientes.

La generación distribuida en Sudamérica y África

Aparte de aprovechar el potencial de los tejados para generar más energía de origen renovable y de eficientar el proceso de distribución para minimizar pérdidas, la generación distribuida ofrece otras ventajas.

En países con un suministro eléctrico inestable, este nuevo sistema de generación supone, además, una manera de garantizar el suministro, evitando los constantes apagones y averías a los que se ven sometidos sus habitantes.

Tanto en Sudamérica como en África encontramos zonas aisladas, alejadas de las grandes redes eléctricas convencionales, ya sea por estar situadas en islas o por las grandes distancias entre ciudades que encontramos en países como Chile, Perú o Argentina. Por otro lado, dado que la industria pesada necesita mucha energía, es habitual que la potencia disponible para la población sea insuficiente. También influyen ciertas condiciones ambientales complejas, como las que se dan en áreas desérticas de África o en el Amazonas, donde el reto técnico de electrificar la zona de la forma tradicional se convierte en algo casi imposible.

En estos casos, disponer de varias pequeñas centrales productoras de energía solar o energía eólica (placas solares en tejados o aerogeneradores domésticos, por ejemplo) en un modelo de generación distribuida, permite a estos territorios ser autosuficientes, minimizando los cortes y averías en la red (y pudiendo controlar más fácilmente los que se den), además de ofrecerles una alternativa mucho más económica y respetuosa para el medio ambiente que los generadores de apoyo, habituales en estas zonas.

La microred de la reserva natural de Bubolz

En esta ocasión hablamos de un país cuyo nivel económico hace que las grandes distancias entre ciudades no sean un problema para el suministro de electricidad pero que históricamente no parece haberse preocupado demasiado por la energía renovable: Estados Unidos.

Aun así, esta última afirmación no puede aplicarse por igual a todos los estados, sobre todo teniendo en cuenta hitos como el de Ivanpah, la mayor central termosolar del mundo, (situada en el desierto de Mojave, entre California y Nevada), por poner un ejemplo destacado.

En este caso, uno de los ejemplos más interesantes de generación distribuida en E.E.U.U es el de la reserva natural de Bubolz, en la ciudad de Appleton (Wisconsin). Allí, el Centro de Aprendizaje Ambiental de Fox Cities funciona no solo como centro educacional, sino también como laboratorio de investigación y desarrollo para las empresas que trabajan por la transición energética, poniendo a prueba las ventajas de la micro-red eléctrica.

Este centro, que lleva experimentando con energías renovables desde los ochenta, incorporó en 2018 una micro-red (o red a pequeña escala) que ofrece una visión general de la generación distribuida, gracias a varios elementos conectados entre sí. Tiene energía solar fotovoltaica (200 kW), energía de batería de iones de litio (100 kW), una celda de combustible (30 kW), una microturbina eólica (65 kW), un generador de gas natural (60 kW) y puntos de recarga de vehículos eléctricos, además de un electrolizador que utiliza la electricidad para crear hidrógeno.

Esta especie de experimento a pequeña escala sirve para poder aplicar los aprendizajes extraídos a toda una ciudad, a un estado o incluso a un país entero.

Smart Cities y generación distribuida

Además de casos como el de Bubolz, algunas ciudades son ya “laboratorios” de mayor tamaño en los que conceptos como la generación distribuida o las smart grids (redes inteligentes) llevan años poniéndose a prueba. Hablamos de las llamadas smart cities o ciudades inteligentes.

Vancouver (Canadá), Reikjavik (Islandia) o Songdo (Corea del Sur), además de Málaga, el proyecto Valladolid-Palencia y otros ejemplos locales, son ejemplos de smart city consolidados y en la mayoría el desarrollo de la generación distribuida está siendo clave.

Estas ciudades, además de dedicar especial atención a la movilidad sostenible o a la eficiencia energética en edificios, conectan los sistemas de generación distribuida con redes inteligentes, que son conexiones digitales entre las pequeñas centrales de producción y los puntos de suministro. A partir del análisis de datos, estas redes optimizan el consumo eléctrico al máximo, detectando necesidades de consumo e indicando a las centrales la cantidad de energía necesaria en cada momento o bien dando consejos de ahorro energético a la ciudadanía.

¿Y qué tienen en común todos estos enfoques de la generación distribuida en distintas partes del mundo? Que además de mejorar la vida de los habitantes de esas zonas, al mismo tiempo contribuyen a mejorar las del mundo entero. Con La Revolución de los Tejados la intención es la misma :)

Por eso queremos que se sume todo el mundo, sabiendo que podrá hacerlo con tejado o sin él. ¡Súmate a la revolución!

#PorAlgoSeEmpieza

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