Taxis voladores y otros vehículos eléctricos aéreos

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Construir un vehículo capaz de volar ha sido uno de los grandes sueños de la humanidad. Desplazarse por el aire contemplando el mundo desde las alturas ha sido un deseo recurrente en nuestro imaginario. La ficción no se ha quedado al margen a la hora de plasmar esta fascinación. Asimov estaba convencido en sus disertaciones literarias que en el futuro (ya presente), los vehículos se elevarían. ¿Acertó en sus predicciones? En pleno despegue del coche eléctrico (aunque todavía circule por carretera), revisamos el presente del coche volador, los usos que le daremos y su futuro inmediato. Y avanzamos un pequeño spoiler: Asimov no iba tan desencaminado.

El coche volador en nuestro imaginario 

Tras haber dedicado algunos artículos a medios de transporte del futuro (que ya están llegando) hoy nos centramos en los coches voladores. En estos días en que los debates entre generaciones están tan en boga, nos damos cuenta de que tenemos algo en común: todas tienen un coche volador que las identifica.

Así, la historia de los musicales no sería lo mismo sin el Paragon Panther, el coche volador de Chitty Chitty Bang Bang que marcó a toda la Generación Baby Boomer. También la Generación X puso los ojos como platos al ver ascender verticalmente coches en la gran pantalla como fueron los Spinners en Blade Runner… y por si fuera poco, los que somos Millenials vivimos con el corazón en un puño las aventuras de Harry Potter y el Ford Anglia volador pilotado por Ron Weasley.

Pero… ¿qué tienen de cierto estos imaginarios? ¿El coche volador está realmente cerca de convertirse en realidad o hablar de eso es todavía hacer castillos “en el aire”? Vamos a los orígenes:

“Ave Mizar”: el primer coche volador

Corría el 11 de septiembre de 1973. Mientras el mundo contemplaba aterrorizado el golpe de Estado de Pinochet en Chile, en un punto perdido de los Estados Unidos Harry A. Smolinsky y Harold Blake, directivos de Advanced Vehicle Engineers, tuvieron un accidente con un desenlace fatal… para una idea brillante.

Estos dos inventores perecieron en un accidente, a bordo de su propio invento, con el que querían revolucionar el transporte. El aparato no era ni más ni menos que un maravilloso híbrido entre coche y avioneta. Era el famoso “Ave Mizar” un Ford Pinto volador que duró lo que duró este vuelo de prueba de poco más de un par de minutos.

Esta iniciativa abría la puerta a desarrollar el “coche volador”, una idea que pasó de ser un simple coche – avioneta a ser concebido como un nuevo vehículo con motor eléctrico, a medio camino entre el avión unipersonal y un vehículo terrestre.

Pero si algo hizo ver a los ojos del mundo que era posible conseguirlo, fue la empresa Terrafugia, que consiguió lo imposible: generar la expectativa de que estábamos a pocos años de tenerlo con una iniciativa admirable.

El Transition de Terrafugia

Esta empresa, fundada por investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), es sin duda de las que más cerca está de transformar su prototipo teórico en un coche volador eléctrico real. Su proyecto, llamado Transition, fue desvelado en 2012. Este modelo fue el primero en presentarse, aunque luego han incluido mejoras en su funcionamiento entre otras, la capacidad de despegar de forma vertical.

Lo relevante del caso es que consiguieron levantar una ronda de financiación de centenares de miles de dólares… ¡gracias a un crowdfunding! La primera entrega se prevé en 2019 y ya hay lista de espera. Si queréis haceros con uno… tendréis que volar :)

Bye bye… taxis de Dubai

Pero si hay algún país que está llevando la delantera con los coches voladores es sin duda Dubai. El Gobierno anunció que “los taxis voladores autónomos ya son una realidad en Dubai”, asegurando que en julio (sí, este mismo julio) se desplegará un servicio de taxis voladores en el Emirato.

De acuerdo con la Autoridad de Carreteras y Transportes (RTA) de Dubai, estos taxis aéreos serán coches no tripulados, que pueden llevar a un pasajero con su maleta, y que pueden transportarlo en una distancia de hasta en 50 kilómetros. El funcionamiento es sencillo: el cliente elige el destino y el drone lo lleva pilotado por control remoto por un conductor. En este caso es la compañía china Ehang quien los ha desarrollado, asegurando que además son lo suficientemente pequeños para encajar en un parking de tamaño medio para automóviles convencionales. 

Y sí, podría parecer una táctica publicitaria magistral del Gobierno, pero estos aviones no tripulados ya han sido vistos en vuelos de prueba. Llamados Ehang 184 (“acrónimo” de una persona, ocho hélices y cuatro brazos) estos modelos tienen un motor eléctrico de ocho hélices y una velocidad de crucero de hasta 100 kilómetros por hora.

Lilium: el coche volador europeo

Pero la carrera por copar el primer puesto en el desarrollo de taxis voladores no termina aquí: la empresa europea Lilium Aviation no ha querido ser menos y está desarrollando el modelo Lilium Jet, un prototipo de taxi volador que, aunque en fase de pruebas, ya ha realizado con éxito su primer vuelo en Alemania.

En este caso, Lilium es un biplaza que resuelve el problema del despegue, siendo vertical (como un helicóptero) y en un espacio menor de 15 metros cuadrados. Cuenta con un joystick en su interior y una pantalla táctil para su manejo, así como un despegue y aterrizaje con piloto automático. Además, su velocidad puede llegar hasta los 400 km/h con una altitud máxima de 3000 metros, algo que permitirá que no interfiera dentro del espacio aéreo comercial. Otro punto a favor de Lilium es que tiene como financiadores a la Agencia Espacial Europea (ESA) y la Universidad Técnica de Munich, ¡que no son precisamente entes de poca envergadura!

Esos malditos interrogantes

Sin embargo, aunque está al caer su uso común a todos los niveles, todavía hay varios detalles pendientes. Uno de ellos es la autonomía (tema estrella de los vehículos eléctricos), algo que se cree que será superado cuando el precio de las baterías eléctricas se reduzca y esto permita aumentar la autonomía. De la misma forma, todavía faltan por regular las leyes que regulen el uso de este tipo de vehículos.  De momento, se especula con que sólo se necesitará una licencia especial con teórica y prácticas de unas 20 horas y un uso de los aparatos fuera de zonas habitadas… todo ello cuando el tiempo lo permita.

De la misma forma, todavía está por ver cómo los aparatos conducidos de forma remota responderán ante posibles pérdidas del control por parte del conductor, que podrá estar situado a kilómetros de distancia. ¿Quién va a ser el aventurero que se atreva a ser el primer pasajero real en este tipo de aparatos? ¡Sin duda es algo que todavía no está resuelto!

El futuro es un país extraño

Aunque estos proyectos son los que más proyección tienen a corto plazo, hay más empresas que tienen equipos especializados en desarrollar iniciativas de características similares. Desde Airbus a Uber hasta la mismísima Google (no hay espacio innovador donde no se encuentre una división de Google), la realidad del transporte aéreo en vehículo individual está cada vez más cerca de ser algo cotidiano para nosotros. La conquista de los cielos, sin duda y nunca mejor dicho, es un pequeño paso para el hombre pero un gran paso para la humanidad.

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