The Solar Vineyard Winery: una bodega sostenible de diseño

bodega sostenible de diseño

Puede que todavía quede algún despistado que siga asociando placas solares, autoconsumo o instalaciones de energías renovables con resultados poco estéticos, pero hoy os traemos un ejemplo que desmonta esta creencia. La sostenibilidad no está reñida con el diseño y tampoco con una perfecta integración en el entorno. Ésta bodega es uno de los mejores ejemplos de arquitectura buena, bonita y sostenible.

Michael Jantzen, proyectos en el aire

The Solar Vineyard Winery es una de las obras sin construir de Michael Jantzen un arquitecto muy peculiar que mezcla arte, tecnología, diseño sostenible y arquitectura. Y decimos que es una de muchas porque sus diseños normalmente se quedan sin construir, aunque según él mismo afirma, estarían listos para ser edificados.w

Partiendo de esta base confirmamos vuestras sospechas: lo de las fotos es una simulación 3D. Después de todo, a una escala así la tecnología que convierte la energía solar en electricidad no debe ser tan fácil de aplicar como en el caso de pequeños gadgets.

Sea como sea, las creaciones de este hombre suelen impactar por igual en el aspecto visual y en los conceptos tecnológicos que plantean, algo nada fácil.

¿Cómo funcionaría esta bodega?

bodega sostenible de diseño

El edificio principal de The Solar Vineyard Winery tendría la estructura ondulada que véis en la foto, en consonancia con un entorno de colinas ondeantes. Estaría cubierta por enormes tiras placas solares entre las cuales habrían tiras acristaladas. De esta forma durante el día el interior se iluminaría con luz solar natural y durante la noche con la energía que hubieran acumulado las placas. El resultado es un diseño basado en la eficiencia energética y que cuida la estética del edificio al mismo tiempo.

Según los cálculos de Jantzen, estas placas fotovoltaicas serían capaces de abastecer a toda la bodega e incluso generarían energía sobrante que podría venderse a la red general. Bajo la gran cubierta habría, entre otras cosas, una zona de catas y ventas, una tienda, una cafetería y aseos.

Pero la cubierta no sería lo único sostenible, ya que su diseño permitiría mantener el edificio fresco mediante ventilación natural, aislándolo del calor en parte mediante ventanales que en invierno proporcionarían calor del sol de forma indirecta. Además el agua destinada a regar los viñedos sería agua de lluvia, recolectada i almacenada en la cubierta.

Habrá que seguirle la pista a este tipo de edificios basados en la eficiencia energética y el autoconsumo. ¿Habéis visto de cerca algo similar?

Imágenes | Yorokobu

 

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