¿Cuál es la nevera más eficiente?

La nevera es a menudo el electrodoméstico que más energía consume en una vivienda.  Te explicamos por qué elegir una nevera de bajo consumo puede ser clave para ahorrar en tu factura de la luz.

A pesar de tener antepasados persas y romanos, la nevera como electrodoméstico moderno solo tiene menos de un siglo de historia. Los avances tecnológicos aún no han conseguido destronarla del top 3 de electrodomésticos con más protagonismo de la factura de la luz. Si en anteriores capítulos de recomendaciones eficientes hablamos de televisores, hoy vamos a darte algunos consejos a tener en cuenta si estás pensando en comprarte una nevera de bajo consumo.

¿Las etiquetas importan?

Este aparato se lleva, de media, un 30,6% del consumo energético en cada factura de la luz, por lo tanto, vale la pena dedicarle cierto tiempo a elegirlo. Fijarse en la etiqueta energética es muy recomendable a la hora de comprar cualquier electrodoméstico, pero en este caso es esencial. Como pasa con las bombillas o con otros aparatos, suele mantenerse la constante de que a mayor eficiencia mayor coste, aunque se amortiza bastante rápido con un menor consumo.

Para que os hagáis una idea, partiendo de una nevera de clase energética A+++ (la de mayor eficiencia) que gaste unos 175 kWh anuales, las que están por debajo tendrán los siguientes consumos anuales aproximados:

  • Clase energética A++: 284 kWh
  • Clase energética A+: 322 kWh
  • Clase energética A: 374 kWh
  • Clase energética B: 507 kWh
  • Clase energética C: 646 kWh

Además de la etiqueta energética, otros factores determinantes en nuestra elección de una nevera de bajo consumo serán la distribución interna del espacio, la iluminación y los sistemas de ventilación y congelación, entre otros.

Cajones y compartimentos

Antes de nada, ¿la necesitas para ti o vives con más personas? Cuando escojas una nevera, deberás tener en cuenta la capacidad en función de cuántas personas la van a usar. Así, si es para una sola persona, la capacidad recomendada es de entre 100 y 150 litros, mientras que para 3 ó 4 personas se aconseja una capacidad de 350-500 litros.

La etiqueta energética también te dará información sobre el volumen de los cajones reservados para la refrigeración (temperatura no supera los -6 ºC) y para la congelación (temperatura inferior a -6 ºC). La temperatura de estos últimos se indica mediante estrellas, cada una de ellas equivale a -6ºC.

Algunos de los modelos más eficientes disponen de cajones o compartimentos con temperaturas independientes, ideales para determinados alimentos, como frescos, carnes y pescados. Aún así, cabe recordar que la temperatura de la nevera no puede ser la misma durante todo el año y que es necesario adaptarla a la cantidad y tipo de alimentos contenidos.

Iluminación

Aunque prácticamente todos los modelos ya cuentan con ella, la iluminación con bombillas LED es un «must» en cualquier nevera eficiente. No solo reduce el consumo del electrodoméstico sino que también mejora la conservación de los alimentos. Al parecer, algunos estudios han demostrado que la luz ultravioleta alarga la vida útil de los alimentos y ralentiza el proceso de descomposición. Además, este tipo de iluminación aporta más luminosidad al frigorífico, haciendo que la luz se reparta mejor por el interior de su cavidad y llegue a todos los rincones.

Sistemas de descongelación y ventilación: la clave de las neveras de bajo consumo

Seguramente has oído hablar de las ventajas del sistema No Frost. Esta tecnología no congela por medio de escarcha con lo que ya no es necesario descongelar para limpiar el frigorífico. Al evitar que se formen capas de hielo en su interior, el rendimiento del electrodoméstico mejora considerablemente, hecho que lo convierte en otro must para tu nevera eficiente. Además, el No Frost permite que los alimentos se congelen de forma uniforme eliminando el exceso de agua y conservando mejor las propiedades nutritivas y el sabor de los alimentos.

Y hablando de descongelar, las voces expertas recomiendan optar por una nevera con dos circuitos de frío independientes –uno para el frigorífico y otro para el congelador. Esto permite tener un congelador seco, que no tendrás que descongelar, y un frigorífico que mantiene la humedad necesaria para conservar los alimentos.

Por otro lado, debes tener en cuenta la ventilación y la circulación interna del aire. Te recomendamos que optes por modelos con un sistema MultiAirflow, que permiten la circulación de aire constante en todos los niveles y favorece la conservación de los productos.

Estos son solo algunos consejos para que escojas una nevera de bajo consumo que se adapte a tus necesidades, aunque también es interesante valorar la relación calidad-precio y la funcionalidad del modelo. Así que si has tenido una muy buena experiencia con algún modelo en concreto, ¡no dudes en compartirlo en comentarios!

Y recuerda que para conseguir ahorro, tan importante como escoger la nevera más eficiente es calcular la tarifa eléctrica que mejor se adapte a tus necesidades.

¡Encuentra tu tarifa aquí!

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