¿Cómo es la luz de Barcelona?

Aceptamos París como “la ciudad de la luz”, pero eso no quita que en España tengamos megaurbes que también podrían recibir ese sobrenombre, por lo menos en cuánto a  luz eléctrica se refiere. Barcelona es una de ellas, sin ninguna duda, y nos atrevemos a decir que también podemos equipararla a Nueva York, en el sentido de que, como ella, “nunca duerme”. Siempre hay algo en marcha y la actividad (eléctrica y de todo tipo) no para. Hoy le echaremos un vistazo a las luces de esta gran ciudad.

Alumbrado público

Con más de 146.000 puntos de luz, en las calles de Barcelona se hace casi imposible esconderse. Las noches de Barcelona son luminosas a más no poder, están llenas de actividad y gran parte de ella es posible gracias a la electridad.

Como sabéis, el alumbrado público se acciona y se apaga de forma automática, en relación a la luz solar. Gracias a los cambios de hora, además, se consigue “jugar” con la luz solar y adaptar el alumbrado a las necesidades lumínicas de cada época del año. Por otro lado, por la noche, aproximadamente un 30% de los puntos de luz de la ciudad utilizan un sistema de regulación que consigue reducir los niveles lumínicos y reduce el consumo energético hasta un 40 %.

Estas medidas de eficiencia energética funcionan muy bien, aunque todo esfuerzo es poco a la hora de conseguir una ciudad condal lo más eficiente posible.

Edificios llenos de luz

Una de las cosas más significativas de cualquier ciudad (por no decir la que más) son sus edificios y en Barcelona, este hecho toma una dimensión totalmente diferente. Hablamos de una ciudad cuyo motor turístico más significativo es su arquitectura, partiendo del universo Gaudí y de la icónica Sagrada Família y siguiendo por los edificios más modernos y punteros, como la Torre Agbar.

En esta última, la luz juega un papel fundamental. Sus más de 4.500 leds se iluminan mediante un sistema llamado Diffraction, que permite generar imágenes luminosas en la fachada del edificio proyectando 16 millones de colores que, además de la icónica iluminación en azules y rojos que luce cada noche, nos regalan iluminaciones especiales en navidad y de cara a conmemorar acontecimientos durante todo el año. Lo mejor es que todo este despliegue de medios solo cuesta unos 6 euros cada hora.

El resto de edificios emblemáticos también tienen en cuenta su luz y en ocasiones se utilizan sus fachadas para realizar proyecciones y usos alternativos de la iluminación, como ha pasado recientemente con la Pedrera o la Casa Batlló.

A parte de toda esta luz, Barcelona cuenta con la más especial de todas, una que no procede de la electricidad: la luz mediterránea. En realidad es la más bonita y la más eficiente, osea que si vivís en la ciudad o vais a visitarla este fin de semana, disfrutad de ella :)

 

 

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