Electricidad y medicina (II): electroterapia

electroterapia

Hace unos meses os hablamos de los orígenes (fantásticos y reales) de la relación entre electricidad y medicina. Fuimos desde el increíble resultado que obtenía a Mary Shelley en la ficción al marcapasos, pasando por experimentos intermedios más o menos fiables. Esta vez no echamos la vista atrás sino todo lo contrario, nos fijamos en la electroterapia, un conjunto de aplicaciones de la electricidad en medicina de las cuales algunas se utilizan en el presente y otras empiezan a escribir el futuro.

Definición general

La electroterapia es una disciplina enmarcada dentro de la llamada medicina física y de rehabilitación. Como su nombre indica, se basa en el tratamiento de lesiones y enfermedades mediante electricidad, aplicando estímulos eléctricos de diferentes formas.

Su historia se remonta a las antiguas civilizaciones griega y romana, que como apuntábamos en el capítulo anterior, empezaron a utilizar  las descargas eléctricas de ciertos peces como quien se da unas friegas (aunque estas últimas sean, probablemente, bastante más antiguas).

¿Cómo funciona?

Actualmente (y gracias a que ahora estamos ligeramente más civilizados) estas descargas tienen un mínimo impacto en los pacientes y se realizan de forma controlada y segura.

En la mayoría de casos se utilizan  aparatos que se “conectan” a nuestro cuerpo mediante electrodos, como es el caso de los aplicadores de TENS, siglas inglesas para estimulador transcutáneo eléctrico de los nervios. Permite aplicar estímulos eléctricos al paciente controlando la frecuencia y la intensidad de éstos.

Aunque estos aparatos se vienen utilizando desde hace años, constantemente se investigan y descubren otras vías de aplicación para ellos. Una de las más innovadoras es la estimulación nerviosa occipital, que consiste en estimular un nervio superficial localizado en la parte posterior de la cabeza, bajo la piel, para tratar dolores de cabeza “rebeldes”.

Principales beneficios

Las aplicaciones de la electroterapia son muy variadas y buscan fines diversos.Estos son los principales efectos que se buscan (y se consiguen) con tratamientos basados en la aplicación de estímulos o impulsos eléctricos:

– Anti-inflamatorio
– Analgésico
– Mejora del trofismo (la nutrición de células y tejidos)
– Potenciador neuro-muscular
– Térmico (En el caso de electroterapia de alta frecuencia)
– Fortalecimiento muscular
– Mejora del transporte de medicamentos en nuestro cuerpo
– Disminución de edema
– Control del dolor
– Mejora la sanación de heridas

Evidentemente cada caso es un mundo y el uso de este tipo de método dependerá de las circunstancias de cada paciente, de su dolencia y en última instancia del fisioterapeuta u otro tipo de profesional que lo trate.

¿Tenéis alguna experiencia con este tipo de terapia? Si es así, como siempre, ¡Os animamos a compartirla en comentarios! Y a no perderos la tercera parte ;)

 

 

Share on Facebook0Tweet about this on Twitter0Share on LinkedIn0Google+0Pin on Pinterest0

¿Qué te ha parecido este artículo? ¡Vótalo!

1 voto2 votos3 votos4 votos5 votos
Loading...
0
votos

Comentarios

  • Llevo tiempo haciéndome terapia de bioelectricidad en diferentes partes de mi cuerpo, y he notado que cuando me la aplico en mi cara en los músculos de las mejillas y cercas de los ojos, ( donde termina el ojo) me amanece la piel se podrá decir muy virgen e investigando por ahí me enteré que la bioelectricidad genera colágeno, ta,bien he notado que retengo más información y ando mas vivaz me siento muy bien al día siguiente de aplicármela, y cuando no me la aplico noto la diferencia.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.