Pionerxs: Beulah Henry, la inventora del verano

Vuelven nuestrxs pionerxs y tras presentaros a Charlotte Cooper volvemos con otra mujer que le rompió los esquemas al mundo; una de las inventoras más importantes y activas de la historia.

¿Te imaginas un verano sin sombrillas de playa, sin helados o (horror) sin flotadores de flamencos? Nosotrxs tampoco. Todos estos básicos veraniegos, más otros objetos imprescindibles de nuestro día a día en cualquier estación, se los debemos a Beulah Henry. Repasamos algunas de las hazañas de esta inventora y empresaria estadounidense.

La prolífica “Lady Edison”

Beulah Louise Henry, nacida en Tenessee (EEUU) en 1887, era descendiente directa de Patrick Henry, uno de los Padres Fundadores de los Estados Unidos de América; su padre era toda un autoridad en el mundo del arte y su madre una exitosa pintora. Sin embargo Beulah no se inclinó por la política ni por el arte, aunque seguro que ambas cosas le dieron una buena base, sobre todo lo segundo.

Registró su primera patente con 20 años, llegando a un total de 49 patentes registradas a lo largo de su vida. De ahí que se ganara el sobrenombre de “Lady Edison”, en referencia al también prolífico inventor Thomas Alva Edison (suponemos -aunque lamentamos- que en la época se hacía inevitable que midieran su importancia comparándola con un hombre). Su peculiaridad no es solo la gran cantidad de cosas que inventó, sino que en muchas ocasiones fabricaba las máquinas con las que luego se producían dichos inventos. Todo un alarde de autosuficiencia e ingeniería al más alto nivel. Y todo de forma autodidacta.

Beulah sufría de una “disfunción” psicológica llamada sinestesia, basada en la confusión de las sensaciones provocadas por los diferentes sentidos. La mente de las personas que tienen esta condición asocia colores a los sonidos, olores al tacto o colores a las notas musicales. Lejos de ser algo negativo, esta modalidad de “lateral thinking” o pensamiento lateral en principio involuntario, se asocia con mentes creativas como la suya y seguro que fue la chispa necesaria para muchas de sus ideas.

A lo largo de su carrera como inventora, registró patentes para multitud de objetos diferentes, desde un bolso modular con partes intercambiables, a la predecesora de la fotocopiadora, pasando por la máquina de coser de doble carril o varios inventos pensados para niñxs, como la muñeca Miss Illusion, a la que se le podía cambiar el pelo o el color de los ojos, o la esponja Dolly Dips, con jabón incorporado.

Aunque mundialmente es bastante desconocida, en Estados Unidos cada 11 de febrero se celebra el Día Nacional de los Inventores en honor a su nacimiento.

La inventora del verano

¿Y por qué decimos que Beulah Henry es la inventora del verano? Porque, después de los niñxs, parece que era su segunda especialidad. Esa primera patente marcó el camino: se trataba de una heladera mecánica que incorporaba una cámara congeladora muy bien ailsada, de forma que permitía hacer helados con un mínimo gasto de hielo.

Su segundo gran invento veraniego fue la sombrilla de playa, surgida de otro exitoso invento suyo, un paraguas con partes intercambiables, como su mítico bolso. En estos dos objetos encontró un filón, ya que en 1919 fundó su propia compañía especializada en sombrillas y paraguas, la Henry Umbrella and Parasol Company.

Otro de sus hits típicos de la temporada estival fueron los hinchables de agua, el abrelatas actual (crucial para el aperitivo de playa de cualquier dominguero que se precie) y la armadura de un ventilador eléctrico.

Teniendo todo esto en cuenta, podemos afirmar que un verano sin Beulah hubiera sido mucho menos verano. ¡Gracias por abrirte camino con tus ideas!

 

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